Coherencia

La experiencia nos indica que ser coherente entre pensamiento y acción no siempre resulta sencillo. Una persona se dice que es coherente cuando relaciona con lógica dos o varios elementos de modo que no se produzca contradicción ni oposición entre ellos.

En el momento que estamos germinando la idea de abrir un nuevo negocio, donde el punto de venta sea el eje fundamental, donde confluya nuestro producto/servicio y la interacción de nuestra marca con el cliente, deberíamos de ser coherentes.

Si decidiéramos que en cualquier punto de venta interviene tu marca, producto y cliente, y que cualquiera de estos 3 vértices están estudiados por cualquier emprendedor antes de comenzar con su aventura. ¿Por qué dejamos fuera de la ecuación el perímetro que los engloba?

El diseño interior de ese espacio comercial que armonice, interactúe y convierta en una experiencia la visita o compra de un cliente en tu establecimiento, no sólo debe convertirse en un valor diferencial hacia tu cliente, sino que debe ser la punta de lanza de la personalización que demanda cada vez más, con mayor exigencia nuestro comprador para convertirse en un fan.

No actuar con coherencia a la hora de tomar tales decisiones puede afectarnos gravemente en el transcurso de nuestro negocio. Por lo que, es fundamental desarrollar un proyecto conjunto donde se englobe con criterio un espacio donde se estudie minuciosamente la marca, el producto y cliente, utilizando el interiorismo de forma lógica para que lo envuelva.



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